La legislación americana es muy estricta con respecto a la utilización del término bourbon whiskey en un destilado, cuya denominación deriva del condado de Bourbon en Kentucky, donde se produce prácticamente la totalidad del whiskey de ese tipo; para empezar el destilado como mínimo debe contener un 51 % de maíz en su elaboración, y haber alcanzado al menos un 80 % de alcohol en la destilación; en segundo lugar debe ser añejado en barricas nuevas de roble que hayan sido previamente tostadas en su interior; para el caso de que el añejamiento alcance al menos los dos años, el whiskey puede añadir en su etiqueta lo de “straight”; finalmente no se puede agregar nada que altere su color o su sabor, con excepción del agua para rebajar la graduación alcohólica necesaria para su embotellado. El whiskey que hoy presentamos se elabora en Lawrenceburg (Kentucky), y su mayor volumen de ventas se encuentra en Europa y Japón, triunfa con los combinados, sobre todo con algún refresco con ginger ale y funciona de maravilla en los cafés, ya sea como carajillo o como sustituto en el café irlandés, pruébenlo. Notas de Cata Color: ámbar Nariz: Aromas suaves, de pastel de manzana recién horneada. Toques cítricos. Cuerpo: Ligero. Boca: Tremendamente suave y equilibrado, miel y especies. |