El Canadian Club fue creado por Hiriam Walker, prototipo del self made man americano, que si bien se formó en Detroit (USA), decidió instalar su destilería en Canadá, pues el ambiente hostil que se vivía en Michigan contra el alcohol no le eran propicias. Lo curioso del asunto es que para establecerse, se limitó a cruzar el río que separa Detroit de Canadá, y tanto crecimiento de población se dio alrededor de su destilería que nació un pueblo: Walkerville, en la actualidad un barrio de Windsor. Parece ser, aunque no sabemos si forma parte de su leyenda, que siempre tuvo claro que deseaba producir un whisky original, distinto de los que por aquella época se comercializaban (finales del siglo XIX) con un perfil que lo distinguiera de sus rivales escoceses y los bourbons que se extendían por USA. Después de distintos intentos nació en 1884 el Canadian Club, que definió, posteriormente, el denominado estilo canadiense, al que se refiere la legislación de Canadá. La normativa canadiense sobre el whiskey es bastante atípica, pues exige, que el destilado debe elaborarse con parte de centeno y envejecer en barricas de roble, no necesariamente tostadas, durante al menos 3 años; finalmente debe de tener el aroma, sabor y carácter que se atribuye al whiskey canadiense. Se preguntaran nuestros amables lectores que significa eso: si bien la normativa no indica nada, podríamos caracterizarlos como whiskeys más suaves que un bourbon y más ligeros que un escocés. El whiskey que presentamos hoy es la gama clásica del Canadian Club, su 6 años, un blended que tiene la particularidad de que el blended o mezcla se produce antes del añejamiento y no después como en la mayoría de blended. La verdad, no es un whiskey que me apasione, si bien tiene un gran predicamento en USA. Yo lo prefiero combinado, como en el Manhattan cóctel (2/3 de C. Club, 1/3 de Vermut, un golpe de angostura y una aceituna; se mezclan los ingredientes en el vaso mezclador con dos hielos y se sirve en copa de cóctel sin hielo y con la aceituna). Notas de Cata Color: Dorado. Nariz: Cereales cocidos, galletas craker y ligeros aromas de vainilla. Cuerpo: Ligero. Boca: Ataque sedoso y suave –excesivamente suave- , recuerdos de cereales y galletitas de aperitivo. Final corto |