El poderoso lobby industrial del whisky escocés, amparado bajo su denominación de The Scotch Whisky Association (SWA), consiguió que el Parlamento Británico promulgara una regulación bastante estricta sobre el Scoth Whisky, cuya entrada en vigor fue el 23 de noviembre de 2009. En ella se establecía, entre otras cosas, qué es un Scotch whisky y cuáles son sus categorías. Parte de dicha normativa se acogía a una disposición transitoria cuya entrada en vigor definitiva, esto es su aplicación ya de ya, se demoraba dos años, por tanto entraba en vigor el 23 de noviembre de 2011, es decir hace poco. Una de esas cuestiones era la relativa a ciertas denominaciones que pasaban a estar prohibidas por la ley, así como la obligación de clasificar el whisky dentro de una de las cinco categorías recogidas en la normativa; dicha información debe reflejarse en cualquier etiqueta de whisky escocés, etiquetado, valga la redundancia, a partir del 23 de noviembre pasado.
Entre las denominaciones prohibidas, se encuentran los términos “vatted malt” o “pure malt” o cualquier derivación de aquellas, debiéndose acoger a partir de ahora, a alguna de las siguientes:
- Single Malt Scotch Whisky
- Single Grain Scotch Whisky
- Blended Malt Scotch Whisky
- Blended Grain Scotch Whisky
- Blended Scotch Whisky
Prescindimos en este momento de explicar cada una de ellas, dejándolo para mejor ocasión, porque el motivo de ésta noticia es el lanzamiento que hizo unos días antes de entrar en vigor dicha disposición la “Compass Box Whisky Co”, pequeño elaborador artesanal o whiskymaker, de su “The Last Vatted Malt”, en una edición numerada y limitada, y aprovechando la ocasión para cargar las tintas sobre el error de haber hecho desaparecer un término de amplia aceptación entre los aficionados, por otro más artificial, Blended Malt Scotch Whisky.