Como era de esperar, desde el lejano oriente se copia de todo, hasta recientemente era objeto de publicación en la prensa la apertura de una falsa tienda de Apple en China (bastante bien reproducida a juzgar por la comentarista) cuyos empleados visten a la misma usanza que en el resto del mundo. En el mundo del Premium whisky sucede algo similar, con grave perjuicio para el consumidor que puede comprar gato por liebre, y por supuesto para la industria. Consciente la industria británica del grave problema y de la mano de los científicos de la Universidad de Strathclyde en Glasgow, han descubierto un espectrómetro de infrarrojos para detectar fácilmente una partida falsificada de otra original. El dispositivo es muy manejable y fácil de usar.
Para ello basta con haber recogido previamente los datos del original y compararlos con las muestras (básicamente contenido en etanol, colorantes y residuo seco). A juzgar por los resultados previos, parece que la cosa funciona, se examinaron 17 muestras, de las cuales 8 eran originales y el resto más falsas que Judas.
Más información en: http://www.telegraph.co.uk/foodanddrink/foodanddrinknews/8664438/Scientists-invent-way-to-test-authenticity-of-Scotch-whisky.html