La prestigiosa destilería, conjuntamente con una de las mejores tiendas de whisky del mundo, The Whisky Exchange , se lanzaron a un ambicioso proyecto dirigido por el maestro destilador Richard Paterson: embotellar un malta de más de 64 años, por otra parte difícil de encontrar en el mercado, a partir de pequeñas cantidades del fondo de bodega de The Dalmore.
Se utilizaron destilados de 1868, 1878, 1926 y 1939 y paso sus últimos dos años en una barrica de roble americano de solamente 9 litros. La barrica fue embebida previamente de dos antiguos y fantásticos jerezes de González Byass: el Oloroso Matusalem y el Pedro Ximenez.
Se encargaron tres jarras de cristal hechas a mano y con incrustaciones de filigrana en plata. El embalaje no tiene desperdicio, pues para cada una de las cajas que lo contienen se dedicaron más de 100 horas de trabajos de artesanía en roble y ébano. De las tres botellas fabricadas, dos ya se han vendido quedando la última al módico precio de 100.000 Libras.