Una de las figuras mas respetadas y consideradas en la industria del whisky es la del Master Blender o maestro mezclador, el responsable, en pocas palabras, de conseguir la consistencia del blended producido a lo largo del tiempo. De tal suerte que definido el mismo inicialmente y obtenida la aprobación del consumidor, las sucesivas producciones a lo largo de los años mantenga las características y la fidelización de la clientela, esto es, que el whisky mantenga el mismo estilo y gusto.
Como se entenderá es una profesión que exige unas cualidades personales, que además de innatas, solamente se pueden obtener después de un largísimo aprendizaje. Así por ejemplo en la compañía de William Grant & Sons, propietarios entre otras del las destilerías de Glenfidich y The Balvenie, desde que lo iniciara el propio William Grant en 1887 como master blended, hasta la fecha, únicamente han trabajado como tales cinco personas, lo que representaría una media de unos 25 años cada uno destinados a dicho oficio, a los que hay que sumar el tiempo anterior de aprendizaje, que perfectamente puede llegar a los 12 años, en los que el Master Blender va enseñando a la persona que le va a relevar, cuando se jubile, el arte del blended.
No es un aprendizaje sencillo, pues el master blender debe de ser capaz de distinguir multitud de aromas y encontrar la combinación exacta para la integridad de la marca; son auténticos perfumistas, con una prodigiosa nariz que deben cuidar. Posiblemente sea el oficio donde más años hay que echarse como aprendiz, antes de ganarse el título.